El principal objetivo de las guías de buenas prácticas es asegurar la calidad y salubridad
del producto final. Para ello se hace un análisis de los peligros (biológicos, físicos y
químicos) que puedan darse según el tipo de producción, se identifican los puntos
críticos donde controlar de cara a la seguridad alimentaria, y se implantan códigos de
buenas prácticas agrícolas y ganaderas. |